
Cuando el hemisferio norte se cubre de nieve, la élite se traslada a su centro de mando al sol del Caribe.
Pasar las fiestas en Casa de Campo se convirtió en el rito de pasaje para quienes entienden que el verdadero lujo de diciembre no es la opulencia, sino la exclusividad de un entorno controlado.
La magia de Chavón: donde comienza la temporada
La temporada festiva arranca oficialmente con la ceremonia de encendido del árbol en Altos de Chavón. Esta réplica de una aldea mediterránea del siglo XVI, construida en piedra, se transforma en un escenario de cuento de hadas donde el espíritu navideño se vive entre conciertos en el anfiteatro y el tradicional Bazar Navideño.
Es aquí donde las familias de la élite internacional se encuentran, no solo para ver las luces, sino para reafirmar su pertenencia a una comunidad que valora la historia y la estética madura.
El banquete en la villa: privacidad y staff de élite
El corazón de la Navidad en Casa de Campo no está en los salones comunes, sino en el interior de sus villas privadas. Para el UHNWI, el confort significa no tener que preocuparse por la logística de una cena para veinte personas.
Cada villa cuenta con un equipo dedicado (mucamas, mayordomos y chefs expertos) que orquestan banquetes personalizados sin que el anfitrión deba mover un dedo. Es un lujo invisible donde el servicio se anticipa a cada brindis, permitiendo que la familia se concentre en lo que realmente importa: la desconexión total en su propio santuario con piscina privada.
Seguridad festiva: el regalo de la paz mental
En una época donde la seguridad es la máxima preocupación, el resort ofrece una infraestructura blindada.
Con 7,000 acres protegidos por patrullas 24/7 y puntos de control que garantizan que solo huéspedes y propietarios autorizados ingresen al recinto, la paz mental es el estándar.
Saber que sus hijos pueden recorrer el resort en carritos de golf con total libertad o que cuentan con una clínica médica de vanguardia disponible 24/7 en caso de cualquier emergencia, es lo que convence al inversor global de que este es el refugio de invierno definitivo.
La Navidad aquí no es solo una fiesta; es una declaración de libertad asegurada.