En un mundo que parece obsesionado con la perfección, Miuccia Prada y Raf Simons han decidido ir en la dirección opuesta.

Su colección para el Otoño 2026 es una celebración de la imperfección humana y de esas “complejidades de la vida” que todas atravesamos. La propuesta no busca el look impecable, sino esa mezcla espontánea —y a veces extraña— que surge al vestirnos por capas para sobrevivir al día a día.
La anatomía del desorden: capas que cuentan historias
El desfile fue un despliegue de superposiciones inesperadas. La magia de la colección reside en cómo las prendas parecen chocar entre sí para crear algo totalmente nuevo. Vimos abrigos de corte sastre, algo reducidos, que se mezclaban con bufandas multicolores de estilo deportivo y corbatas de texturas peludas que añadían una dimensión casi surrealista al conjunto.
Prada para dummies.
- Híbridos utilitarios: Capas tipo parka en amarillo vibrante que recordaban a chalecos salvavidas, superpuestas a abrigos clásicos que las modelos sujetaban con el puño cerrado, imitando el gesto icónico de la propia Miuccia.
- Joyas en lo cotidiano: gabardinas que esconden forros cuajados de pedrería y kitten heels en tonos pastel de los que gotean cristales en forma de mini lámparas de araña, combinados siempre con calcetines igualmente decorados.
- El “error” como tendencia: faldas transparentes que dejan ver capas inferiores, arrugas intencionadas y desgarros estratégicos que rompen la rigidez del lujo tradicional.
Un desfile en constante transformación
Lo más curioso de la propuesta fue el concepto de “pelar” los looks. Las modelos no cambiaban de atuendo por completo; simplemente se iban quitando capas entre bambalinas para revelar lo que había debajo, transformando el outfit original en algo nuevo.
Es una metáfora visual de cómo las mujeres nos adaptamos y cambiamos a lo largo de una jornada.
Desde vestidos de estilo años 50 con cremalleras deportivas añadidas por Raf Simons, hasta faldas de cuentas apiladas unas sobre otras, Prada nos invita a abrazar el glitch hermoso.
Es una colección que se siente urgente y emocional, recordándonos que la moda más interesante es la que nace de la intuición humana y no de una fórmula matemática. Al final del día, Prada nos dice que está bien mezclar un jersey grueso con una falda etérea: en ese caos es donde realmente vive el estilo.