
Para el nómada financiero y el empresario global, el tiempo no es oro, es capital. En la industria de los viajes de lujo, la mayor fricción es el tránsito. Por eso, poseer una villa a cinco minutos de un aeropuerto internacional no es comodidad; es una ventaja competitiva.
El Aeropuerto Internacional de La Romana es la pieza maestra en el rompecabezas logístico de Casa de Campo, permitiendo que la transición entre el mundo de los negocios y el paraíso sea prácticamente instantánea.
Aeropuerto La Romana: el FBO que prioriza el tiempo del CEO
A diferencia de los grandes aeropuertos masificados, el aeropuerto La Romana está diseñado para la eficiencia de la aviación privada. Sus operadores de base fija (FBO) como Universal Aviation y Servair ofrecen servicios que parecen sacados de una película de espionaje: acceso directo de vehículos a la pista, permitiendo que los pasajeros bajen de su jet y suban directamente a su transporte privado hacia el resort.
Con un tiempo de procesamiento de aduanas e inmigración optimizado, un líder puede estar en su villa o en el primer hoyo del golf en menos de 15 minutos después de aterrizar.
Conectividad global, el puente directo a los mercados financieros
La Romana no es solo un aeropuerto local, es un hub con cobertura global. Con acceso a más de 30,000 aeronaves en todo el mundo a través del servicio de concierge de jets privados de Casa de Campo, las conexiones con Nueva York, Miami, Londres o Madrid son fluidas.
Un vuelo desde Nueva York toma menos de cuatro horas, comparado con el día completo que podría perderse en vuelos comerciales con escalas. Esta infraestructura permite que el CEO mantenga una base de operaciones caribeña sin perder el ritmo de las bolsas mundiales o las reuniones de directorio urgentes.
La discreción como estándar aeroportuario
La propiedad del aeropuerto por parte del mismo grupo que gestiona el resort garantiza una seguridad y confidencialidad que otros destinos no pueden igualar.
El personal está entrenado para manejar llegadas de alto perfil con absoluta discreción, evitando cualquier exposición pública. Además, la colaboración con el helipuerto interno del resort asegura que, si el huésped prefiere aterrizar en Santo Domingo o Punta Cana, pueda realizar un traslado aéreo de 15 minutos directamente al corazón de Casa de Campo.
Es una logística de cero fricción diseñada para quienes han hecho de la eficiencia su estilo de vida.