
Existen lugares que tienen un magnetismo especial para el poder. Altos de Chavón, el corazón cultural de Casa de Campo, es uno de ellos.
Lo que comenzó como una visión artística en los años 70 se ha transformado en un epicentro de influencia mundial donde se cruzan el arte, la inversión, el deporte de élite y el entretenimiento de primer nivel. Aquí, el ocio no es pasivo; es diplomacia pura.
El anfiteatro: historia viva y espectáculos de clase mundial
Inaugurado por Frank Sinatra en 1982, el anfiteatro de Altos de Chavón ha recibido a las estrellas más grandes de la música, desde Alicia Keys (quien grabó videos y dio conciertos privados para Jay-Z aquí) hasta Sting y Andrea Bocelli. Pero más allá de los conciertos, este espacio es un laboratorio de soft power.
Las imágenes de celebridades e influencers de alto impacto que recorren sus calles de piedra se vuelven virales, tejiendo una red de influencia que posiciona a la República Dominicana como la coordenada del poder social y económico en el Caribe [ejemplo usuario].
British Polo Cup: el Estatus se juega a caballo
El deporte es otro de los pilares que convierten al resort en un epicentro global. Eventos como la British Polo Cup, que atrae a equipos internacionales y espectadores de la alta sociedad, son mucho más que competencias atléticas; son plataformas de networking exclusivas.
En los campos de polo de Casa de Campo, los acuerdos se firman entre chukkers y brindis, demostrando que para la nueva élite, la confianza nace del entorno estético y auténtico, no de los protocolos rígidos de las oficinas tradicionales.
Por qué las marcas eligen Chavón para innovar
Marcas de lujo y empresas tecnológicas eligen Casa de Campo para organizar lanzamientos y sesiones de fotos de alto perfil porque el resort ofrece la combinación perfecta de infraestructura y magnetismo.
Desde torneos de golf corporativos hasta galas de caridad y encuentros de inversores digitales, Altos de Chavón provee el fondo turquesa y el ambiente relajado que permite que las ideas fluyan.
En un mundo saturado de foros aburridos, Casa de Campo ofrece una nueva forma de cumbre: una donde el código de vestimenta es lino y las decisiones que definen industrias se toman con una sonrisa y una vista al mar.