
Inspirada en las pintorescas aldeas costeras de Italia, la Marina de Casa de Campo es mucho más que un muelle: es una comunidad vibrante de 90,000 metros cuadrados diseñada para los entusiastas del mar que no aceptan menos que la perfección.
Concebida por Gianfranco Fini, este puerto se ha consolidado como el destino náutico más completo y lujoso del Caribe, atrayendo a los barcos más imponentes del planeta.
400 berths de pura estrategia marítima
Con más de 350 a 400 amarres disponibles, la Marina tiene la capacidad de albergar yates de hasta 250 pies de eslora. No es solo una cuestión de espacio, sino de infraestructura técnica: el puerto cuenta con su propio astillero y servicios completos de mantenimiento, asegurando que estas joyas de la ingeniería naval reciban el cuidado que merecen.
Megayachts legendarios como el AIR (valorado en cientos de millones de dólares), el Ronin (anteriormente propiedad de Larry Ellison) o el imponente Mirabella V han engalanado sus aguas, confirmando que La Romana es el safe harbor por excelencia del Caribe.
El yacht club: el epicentro del networking social
La vida en la Marina gira en torno al Yacht Club, el punto de encuentro natural para pescadores deportivos y propietarios de embarcaciones.
Aquí, entre torneos de pesca de marlín azul y regatas internacionales como la Rolex Farr 40, nace una diplomacia del ocio única.
Los acuerdos de negocios y las alianzas estratégicas se cierran en las cubiertas de los barcos o en las terrazas de los más de 70 restaurantes y boutiques que rodean el puerto. Es un entorno donde el éxito se celebra con la naturalidad de la brisa marina.
Seguridad en el puerto: tecnología para activos de alto valor
Para el dueño de un megayacht, la seguridad de su activo flotante es tan crítica como la de su villa. La Oficina del Capitán de Puerto (Harbormaster’s office) no solo gestiona la logística de atraque, sino que opera un sistema de videovigilancia de última generación que garantiza monitoreo constante 24/7.
Esta infraestructura de seguridad, combinada con la privacidad que ofrece el enclave, es lo que permite que los hombres más ricos del mundo anclen su patrimonio en Casa de Campo con total confianza.
En esta marina, el lujo no solo flota; se protege.